Sé su mejor modelo, sé su mejor referencia y una figura a imitar en el día a día. Dedica tiempo de calidad a tus niños. No se trata solo de estar «presente», sino de que tu presencia sea nutritiva, favorecedora e inspiradora. Ofréceles oportunidades. El pequeño que se siente competente construye día a día una correcta autoestima. Evita a toda costa las etiquetas, no lo compares con otros niños ni con sus hermanos ni con ninguna otra persona. Ese niño es único, es valioso y es capaz de hacer cosas increíbles por sí mismo. Valora siempre sus esfuerzos. Asimismo, antes de recurrir a la mera sanción o la crítica negativa, enséñales cuál es el modo correcto de hacer las cosas.